Universidad Nacional Autónoma de México • Instituto de Investigaciones Sociales

Monclova in face of the closure of AHMSA. A reconfigured steel enclave

Eleocadio Martínez Silva* y Georgina Rojas García**

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*Doctor en Ciencia Social con especialidad en sociología por El Colegio de México. Profesor investigador de tiempo completo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Línea de investigación: identidades laborales y profesionales. orcid: https://orcid.org/0000-0002-8495-9475. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

**Doctora en Sociología por la Universidad de Texas en Austin y Profesora-investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en la Ciudad de México. Líneas de investigación: reestructuración económica y mercado de trabajo; ajuste económico y familia; trabajo doméstico remunerado. orcid: https://orcid.org/0000-0003-2334-5215. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

Resumen: El artículo analiza el impacto del cierre de la siderúrgica integrada, Altos Hornos de México, en la ciudad de Monclova, Coahuila, México. Se busca responder a la pregunta de por qué la economía de Monclova no colapsó ante el cierre de su principal motor industrial y sobre la cual giraba la economía de la región centro de Coahuila. A tal fin, se plantea una serie de hipótesis, basadas en el seguimiento hecho a lo largo de los años, en diferentes estancias de trabajo de campo, así como en información secundaria. Esta investigación se inscribe dentro de la larga tradición de estudio de los enclaves industriales, reestructuraciones y desindustrializaciones observando los costos sociales y repercusiones regionales.

Palabras clave: enclave siderúrgico, reestructuración industrial, incertidumbre laboral, siderúrgica mexicana, AHMSA.

Abstract: The article analyzes the impact of the integrated steel company Altos Hornos de Mexico’s closure in the city of Monclova, Coahuila, Mexico. It seeks to answer the question of why Monclova’s economy did not collapse in the face of the closure of its main industrial engine, around which the economy of the central region of Coahuila revolved. To this end, a series of hypotheses are proposed, based on the monitoring conducted over the years, in different fieldwork stays, as well on secondary information. This research is part of the long tradition of studying industrial enclaves, restructuring, and deindustrialization, observing the social costs and regional repercussions.

Keywords: steel enclave, industrial restructuring, labor uncertainty, mexican steel industry, AHMSA.

 

Cowie y Heathcott (2003) señalan que narrar acerca de la desindustrialización es dar cuenta de la destrucción de un orden económico que parecía arraigado y permanente. Para estos autores, lo que miles de trabajadores pudieron haber experimentado como un trabajo sólido, confiable y decente, desafortunadamente sólo duró un breve momento en la historia del capitalismo. La cultura material (fábricas, barrios, cantinas, clubes deportivos, sindicatos, etc.) fue posible por la ubicación particular del capital en el espacio y el tiempo. La cultura industrial tenía un aura de permanencia, durabilidad y de patrimonio debido a que el capital estaba fijado en maquinaria gigante, en fábricas de ladrillo o de acero. La robustez de la fábrica ocultó su impermanencia, lo que, a su vez, oscureció las fuerzas que la crearon. Ese mundo creado a través de la inversión fue destruido al retirarla. Los autores referidos plantean que, sin perder de vista la tragedia que ha significado para miles de personas, se debe ver este orden político, económico y cultural que se engendró como desarrollo temporal e impermanente, ya que la inversión en capital fijo en la extracción de recursos, la fábrica pesada y la producción de valor agregado definen el patrón estable en el cual se deben de juzgar todos los cambios.

Esta idea de impermanencia en el tiempo permea el análisis sobre el enclave siderúrgico de Monclova, Coahuila, a raíz del cierre de su motor industrial, Altos Hornos de México, S. A. (AHMSA), un enclave acerero fundado en 1942 por el gobierno mexicano para producir el acero que la industrialización del país requería. En la actualidad, sus pobladores —en especial aquellos directamente involucrados con la empresa o con el complejo productivo (metal-mecánico) regional— se cuestionan sobre su futuro después del cierre de esta icónica empresa. Muchos se preguntan si volverán a tener trabajo, si perderán sus casas o cómo será el futuro de sus hijos. Se cuestionan si Monclova colapsará o se reinventará con otra vocación industrial. Se preguntan cómo es posible que deje de operar la empresa de la que depende la vida económica de una ciudad entera, cómo puede desaparecer una empresa en la que trabajaban miles de personas. Más aún, cómo es posible que la vida en Monclova continúe como si no hubiera ocurrido una catástrofe social.

Unos piensan que el cierre de la empresa es momentáneo, que en otras ocasiones han salido adelante, como de la crisis mundial del acero en la década de 1980 que derivó en la liquidación de la otra gran acerera, la Fundidora de Monterrey (Martínez, 2009) y el reajuste de miles de trabajadores de AHMSA en 1989 o de la crisis de los aranceles a inicios del presente siglo. Otros, los más pesimistas, perciben que en esta ocasión el retorno al trabajo ya no es posible porque la empresa ya no volverá a funcionar y se sienten a la deriva o, si les es posible, buscan salidas individuales a sus problemas.

Se hubiera esperado que, ante el cierre abrupto de una empresa como AHMSA, todavía central en la economía local, la ciudad se volvería a postrar, como ocurrió después de la privatización en 1991. Entonces, el despido masivo de aproximadamente la mitad de los trabajadores de la empresa y la afectación a empresas menores que también dependían de AHMSA fue un fuerte golpe a la economía local y regional. La pregunta que nos planteamos es ¿por qué no ha sido igual esta vez?

Dado que en el momento de escribir estas líneas (principios de 2025) lo que prevalece en Monclova y la región centro de Coahuila es la incertidumbre —toda vez que se desconoce si la acerera reiniciará sus operaciones y, de ser así, qué proporción de su capacidad productiva se pondrá en marcha— ofrecemos una serie de hipótesis para tratar de explicar la circunstancia actual. Estas hipótesis se basan en el seguimiento que hemos hecho a lo largo de los años, en la recopilación de información secundaria y en dos visitas breves a campo en diciembre de 2024.

Este artículo plantea una evaluación provisional de las repercusiones del cierre de AHMSA en algunos de los principales aspectos de la vida social en el enclave acerero: qué aspectos cambiaron en el contexto local y qué es lo que ha permitido que no colapse la ciudad. Lo anterior se busca responder mediante la categoría “reconfiguración del enclave” entendida como desarticulación de la vocación industrial que reorienta de manera distinta los vínculos con el mercado y la sociedad. En este sentido una de las hipótesis del presente estudio refiere a que la quiebra de AHMSA no significa el fin del enclave de Monclova, sino una reconfiguración de su vocación acerera a una en la metalmecánica y una rearticulación regional.

Se sostiene que el porvenir de Monclova está abierto debido a que aún no se define el futuro de la empresa acerera y a que los actores sociales, lejos de ser pasivos ante el colapso del motor económico y social de Monclova, han sido capaces de responder al cambio a través de estrategias para disminuir sus efectos. Consideramos también que, aunque es prematuro aventurar una explicación, el contexto local y regional difiere del que caracterizó a las crisis previas mencionadas y que las circunstancias actuales han permitido amortiguar las repercusiones del cierre de la principal empresa de la zona.

El artículo está estructurado de la siguiente manera: en el primer apartado se presenta el marco analítico que explica la excepcionalidad del enclave de Monclova. Posteriormente, se describe la metodología utilizada. A continuación, se examinan algunas de las implicaciones del cierre de AHMSA para la localidad, el papel desempeñado por el sindicato, los significados del cierre de la empresa, y en el último apartado se plantean hipótesis que buscan dar respuesta a la interrogante de por qué Monclova no colapsó ante el cierre de su motor industrial. Finalmente, se presentan las conclusiones acerca del futuro del enclave acerero.

 

AHMSA-Monclova, 2024: un enclave siderúrgico reconfigurado

En este apartado se presenta el marco interpretativo que contribuye a un doble objetivo: entender la reconfiguración del enclave siderúrgico de Monclova ante el cierre de su principal motor industrial y contribuir al debate sobre la naturaleza del enclave ante la globalización.

 
La fundación y consolidación del enclave siderúrgico

Desde la perspectiva funcionalista de Kerr y Siegel (1954), los enclaves eran sistemas cerrados y aislados. Partían del supuesto de una autorregulación interna en la industria regida con ideas y valores propios, donde la propensión al conflicto se explicaba tanto por estas características como por el aislamiento. Sin embargo, dicho supuesto fue cuestionado desde la crítica marxista de Edwards (1977), para quien el enclave es una manifestación estructural del antagonismo entre capital y trabajo. Asimismo, de acuerdo con Zapata (2002), diversos estudios en América Latina recurrieron a otros factores para explicar el conflicto laboral en el enclave, tales como las relaciones sociales que surgieron en las comunidades consideradas company towns, el peso de la industria en la economía nacional, la importancia de este segmento de la fuerza de trabajo en el movimiento obrero nacional, así como los vínculos de su sindicato con los partidos políticos.

En el caso de AHMSA, la relación de ésta con la comunidad corresponde a la forma de organización social y económica de enclave que ha sido documentada ampliamente en la literatura (Zapata, 1985; Hiernaux, 1982; Fourt, 1986; Bizberg, 1982; Martínez Aparicio, 2003). El tipo ideal de enclave implica la dependencia de la vida urbana y social con el centro productor. El enclave se configura por la formación de un proletariado alrededor de la empresa y una población migrante. Dada la fuerte relación entre ambos espacios, la premisa es que cuando desaparece el centro productor, también desaparece la comunidad que lo albergó (Zapata, 1985).

En México, el enclave de tipo industrial documentado en la literatura tuvo su expresión en los polos de desarrollo detonados por el Estado en el contexto de la política industrial conocida como industrialización por sustitución de importaciones que se puso en práctica durante la década de 1940. Ejemplos de ello son los polos petroleros, electricistas y siderúrgicos. El razonamiento para la detonación de estos espacios fue que el país requería para su desarrollo petróleo, acero, electricidad y minerales para sustituir importaciones.

Para Bizberg (1986), si bien es evidente el éxito sectorial de los polos de desarrollo —no necesariamente el enclave— tiene efectos positivos en el desarrollo regional, o si es muy lento, lo que genera importantes desequilibrios en la región. En este sentido, los costos sociales en la zona donde se establecen estos complejos industriales son altos cuando se impone la lógica nacional a lo regional (Zapata, 1978).

Bizberg (1986) observó esta situación de desigualdad en el enclave acerero de Lázaro Cárdenas, Michoacán, creado en la mitad de la década de 1970. Sin embargo, para el caso del enclave acerero de Monclova, de acuerdo con la literatura sobre la fundación de AHMSA (por ejemplo, Minello et al., 1995), la instalación de la empresa detonó un desarrollo regional más equitativo e incluyente, pues la ciudad llegó a ser conocida como un paraíso del trabajo asalariado y creció en las primeras décadas de vida de AHMSA, en buena medida, con la llegada de migrantes y por las favorables condiciones de trabajo ofrecidas por la empresa (Cárdenas y Redonnet, 1990; Toledo y Zapata, 1999).

Monclova guarda mucha relación con la tipología de enclave. AHMSA se convirtió en el actor principal de la vida económica, política y social de la región de Monclova, sobre todo en el periodo de expansión de la empresa (1954-1976). Por ejemplo, Fourt (1986) analizó el fuerte poder político y social que el sindicato minero ejerció en Monclova. Presidencias municipales, regidurías, sindicaturas y puestos administrativos del municipio surgían de las filas sindicales. En tanto, el poder económico estaba en manos de la empresa.

El enclave acerero de Monclova tiene cierta excepcionalidad en su trayectoria con respecto a otros enclaves industriales en México. Un elemento importante es la variable tiempo. La creación de la acerera, que dio origen al enclave, fue el inicio de la política de sustitución de importaciones del Estado mexicano en la década de los 1940. La apuesta del Estado mexicano no solamente fue sectorizar sino también detonar un desarrollo regional en el centro de Coahuila.1

Otra particularidad de Monclova, vinculado a lo anterior, fue que, si bien el enclave acerero fue una creación del Estado, operó bajo una lógica administrativa de empresa privada (Toledo y Zapata, 1999). AHMSA, desde su creación hasta inicios de la década de 1970, fue dirigida por su fundador, el ingeniero Pape y operaba con autonomía de gestión administrativa.2 Posteriormente, pasó a ser una empresa paraestatal. Este carácter de empresa de Estado concluyó en 1991, cuando fue privatizada y vendida al Grupo Acerero del Norte (GAN), de capital privado nacional.

Otro elemento de la excepcionalidad de la trayectoria del enclave de Monclova radica en que el carácter privado de la empresa se mantuvo desde entonces hasta cuando se declaró la quiebra. A diferencia de otras reestructuraciones de enclaves, en donde las empresas que desaparecen son de origen paraestatal, tal como los casos de Fundidora de Monterrey en 1986, la Refinería 18 de Marzo en Azcapotzalco en 1991, y en la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC), en 2009. Finalmente, otro rasgo de la excepcionalidad es que aun con la desaparición de AHMSA, la localidad siga conservando su identidad de enclave, pero con otra vocación industrial, la metalmecánica.

 
El enclave acerero frente a la desindustrialización prematura
y la globalización

A la par de la desindustrialización en el sector del acero, en el contexto de la globalización, la transformación de los enclaves de la industria de minerales del metal impacta en su significado. De ser una industria fragmentada, está transitando hacia una alta concentración en pocas empresas que controlan la producción mundial. Son empresas transnacionales que cuentan con instalaciones de producción que abarcan la minería, la fundición y la refinación.

Solamente 149 empresas representan alrededor del 60% del valor total en la etapa de extracción de todos los minerales no energéticos producidos (Dicken, 2015). Asimismo, derivada de la adopción generalizada de políticas de privatización existe una preponderancia privada en la propiedad de las minas a nivel mundial, por lo que la participación del Estado es marginal, salvo algunas excepciones, como en Chile y Brasil. Además, debido al aumento del valor de los minerales, opera un proceso de fusiones y adquisiciones en la industria del metal (Dicken, 2015). Todo ello implica un redimensionamiento de las condiciones de enclave, por lo que la apropiación y gestión del territorio modifican su significado.

Una premisa de esta investigación es el carácter temporal de las culturas industriales (Cowie y Heathcott, 2003), en el sentido de la necesidad de ver la industrialización como desarrollo temporal y cambiante. Para caracterizar el momento en que se encuentra Monclova, resulta útil la definición de desindustrialización, que según Bluestone y Harrison (1982: 6) refiere a “una desinversión general y sistemática en la capacidad productiva básica de la nación”.

En términos operativos, para Jiménez y Cruz (2025: 581) la desindustrialización es la reducción sostenida de “la participación del empleo y el producto manufactureros en el empleo y el producto totales”. Denominan “desindustrialización prematura” a la disminución de la participación del sector manufacturero en el producto y el empleo totales que observan en México desde la década de 1980, entre cuyos efectos económicos destacan: “el estancamiento económico, el lento avance de la productividad, de la inversión y del empleo, y la dilación en la transición a la producción de bienes complejos con tecnología doméstica” (Jiménez y Cruz, 2025: 583). No obstante, su comportamiento no es uniforme dentro del sector manufacturero. Es decir, existen subsectores que no se desindustrializan, y al mismo tiempo otros que sí lo hacen. Los autores afirman que la apertura comercial ha sido positiva para aquellos sectores que no se desindustrializan, gracias a la demanda externa; mientras que los sectores que sí lo hacen, cuyo destino es el mercado doméstico, el efecto es negativo, debido, principalmente, a las crecientes importaciones chinas (Jiménez y Cruz, 2025).

La desindustrialización en la industria del acero se expresa también en un estancamiento y declive en la producción. En América Latina la evolución de la producción en el último cuarto de siglo evidencia lo señalado: en el 2000 la producción de acero fue de 54 025 toneladas; para 2010 fue de 61 735; en 2020 tuvo una caída a 55 751, para 2023 fue de 58 592 (Alacero, 2023). En 2020 México tuvo una producción de 16 555 toneladas y en 2023, ya sin la operación de AHMSA, la producción fue de 15 385 toneladas (Alacero, 2023).

A pesar de que en la clasificación utilizada por Jiménez y Cruz (2025), el subsector de la producción de acero, ubicado en el grupo de “industrias metálicas básicas”, detectan que la desindustrialización es lenta (p. 585, cuadro 1), AHMSA experimentaba su propio proceso, al tratarse no solamente de desindustrialización prematura, sino de “quiebra prematura”. En 1991, cuando AHMSA fue vendida al GAN, éste tenía como objetivo el desarrollo continuo de sus empresas, por lo que se esperaba que crecieran y que se beneficiara la región centro de Coahuila (Yáñez-Chávez, 2002). Sin embargo, quien fuera el director de Comunicación Social de AHMSA por muchos años, el licenciado Francisco Orduña, en entrevista enfatizó que ese compromiso de la modernización fue una condición para la venta de la empresa por lo que, de inicio, el GAN se endeudó para hacer dicha inversión (entrevista, 18 de abril de 2016).

A partir de esta aseveración se puede deducir que, de alguna manera, los demás actores sociales se vieron obligados a acatar el mismo compromiso, incluyendo, por ejemplo, al conflictivo sindicato minero. Éste aceptó cambios importantes al Contrato Colectivo de Trabajo en lo relativo a la especificación de oficios, mediante lo cual se dio la reducción de 360 a 12 categorías de oficios, y de 160 a sólo seis niveles salariales (Yáñez-Chávez, 2002: 259). Desde el periodo previo a la venta de la paraestatal, en lo que el gobierno llamaba “saneamiento” de la empresa para hacerla competitiva y poder venderla, AHMSA entró en un plan de reorganización de la producción y de reajuste de su planta del que se despidió a 5 000 trabajadores. AHMSA paraestatal contaba en 1988 con 16 637 obreros, y para 1991 empleaba a 9 254. Como empresa privatizada, para 1992, AHMSA funcionaba con 7 934 (Cárdenas y Rodennet, 1998: 27). En 2023, cuando pararon las actividades, el número rondaba los 6 000 obreros y se calcula que entre 2 000 y 3 000 de confianza.3

Respecto del compromiso adquirido en relación con la rehabilitación y modernización para elevar la capacidad instalada y la productividad, la nueva gerencia realizó esfuerzos que dieron frutos. Muy pronto, en 1994, a raíz de la modernización del Alto Horno número 5, AHMSA participaba con el 40% de la producción nacional de aceros planos y el 23% de aceros no planos y exportaba a más de veinte países (Yáñez-Chávez, 2002).

Sin embargo, se presentaron diversos eventos que, con el tiempo, llevaron a la quiebra de la empresa. El primer evento fue la tendencia mundial hacia la apertura de los mercados, la globalización, a la que entró México con la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá en 1994. Con ello, AHMSA tenía que encarar a fuertes competidores internacionales que limitaron su desarrollo. Esta circunstancia, de acuerdo con Yáñez-Chávez (2002), convirtió a la acerera en víctima de la globalización en ciernes.

Un segundo evento, configurado por el primero, impactaría en la trayectoria de la acerera monclovense. En 1999 la empresa declaró la “suspensión de pagos” a sus acreedores, con lo cual perdió la posibilidad de acceder a créditos privados, lo que a su vez limitó los proyectos de crecimiento. Con la idea de ser competitiva, la gerencia de AHMSA diseñó un plan para reducir costos, y uno de ellos sería la reducción de personal (Yáñez-Chávez, 2002). De acuerdo con el licenciado Orduña, el director de Comunicación Social de AHMSA, dicha situación de suspensión de pagos duró de 1999 a 2016 (momento en que fue entrevistado), es decir, hasta entonces, 17 años que la empresa trabajó: “con recursos propios, sin bancos” (entrevista, 18 de abril de 2016).

Esta aseveración resultó muy cuestionada por información compartida por empleados de confianza en algunas entrevistas. Se comentó que cuando AHMSA no pudo obtener créditos de los bancos, se recurrió a la estrategia de “apalancarse” en sus clientes, lo que significaba que la empresa obtenía recursos por adelantado de sus clientes y ofrecía pagarlos con acero. Pero “llega un momento en que por más que produzcas, ya no le puedes cumplir a todos los clientes” (entrevista a ingeniero, empleado de confianza, 30 de diciembre de 2024). De esa manera, la empresa buscó financiar su operación difiriendo pagos a proveedores. Pagos que nunca fueron liquidados y que hoy forman parte de la gran deuda de la empresa con proveedores y acreedores. La deuda asciende a 3 mil 900 millones de dólares (Redacción, 2024).

Un tercer acontecimiento en la trayectoria de AHMSA se presentó al enfrentar la competencia internacional. A mediados de la década de 1990 fue un periodo exitoso de la empresa, ya que se invirtió en tecnología, lo cual repercutió en la productividad, además de que la paridad del peso era favorable a la exportación. Entonces, de acuerdo con uno de los entrevistados: “se exportaba a todos los países, inclusive a Japón, China y Alemania”, pero los ciclos de los precios afectaron seriamente a AHMSA con la caída a fines de dicha década. La descapitalización se agudizó con la pérdida de clientes nacionales e internacionales y porque:

Teníamos inclusive la necesidad, imagínense, de meterle 12 dólares a cada tonelada para poderla vender, es decir yo le tenía que poner 12 dólares para poder vender una tonelada de acero. ¿Por qué? Porque ya después que los chinos hicieron sus procesos con el acero de nosotros, “ahora sí”, dijeron, “ahí les va lo que voy a producir yo”. Los precios de ellos llegaban a la mitad del precio de lo que se vendía a nivel nacional, entonces no podíamos hacer nada contra eso. ¿Qué pasó ahí? Empieza a descapitalizarse la empresa, obviamente, porque hay costos fijos que están ahí, como por ejemplo la nómina que es un costo fijo muy fuerte, jamás se nos dejó de pagar a nosotros, a los obreros ni a los empleados, jamás (entrevista a ingeniero, empleado de confianza, 30 de diciembre de 2024).

Un cuarto y quinto acontecimientos fueron del orden político. Desde 2009 la empresa se enfrentó con el sindicato minero titular del Contrato Colectivo de Trabajo que llevó a un largo y costoso conflicto sindical, el cual derivó en la mala imagen de la empresa y el deterioro de las relaciones sociales en la fábrica. Finalmente, el quinto acontecimiento, fue el arribo en el 2018 a la presidencia del país de un grupo político de izquierda, históricamente aislado del acceso al poder y contrario a la política de privatización de la industria nacional. Pero también enemigo del rescate a la empresa privada. Fue durante el sexenio 2018-2024 que la empresa dejó de operar y su accionista principal enfrentó la cárcel, acusado de fraude.

 
Monclova, un enclave reconfigurado

El anuncio del cese de actividades de AHMSA, que los trabajadores, incrédulos, recibieron en diciembre de 2022 y que en marzo del siguiente año se concretó, ha tenido diversas implicaciones, cuyo alcance se desconoce todavía. La posterior declaración de quiebra no sólo es significativa porque dejó sin empleo a miles de trabajadores y afectó el bienestar de sus familias, sino porque revela un punto de inflexión en el modelo de organización social del enclave de Monclova.

Martínez Aparicio (2003) detectó una reconfiguración específica en el enclave siderúrgico de Lázaro Cárdenas, Michoacán, al observar que el predominio de la inversión privada y la acción de la internacionalización del capital alteró su condición de enclave y por lo tanto su significado. Algo similar ocurre en el enclave acerero de Monclova. Primero, porque fue un sistema abierto, y especialmente en la actual etapa de globalización, enfrentaba de manera distinta que en el periodo anterior sus vínculos económicos y productivos cuando la empresa paraestatal y la producción de acero estaba protegida para garantizar el producto al mercado interno. Por otra parte, la instalación de nuevas empresas, sobre todo en el sector de autopartes de capital transnacional, propició la formación de una región económica: Monclova-Monterrey-Saltillo-Ramos Arizpe con fuertes vínculos regionales con Estados Unidos modificando el significado del enclave.

Al respecto, destacan estas dos características: el nuevo arreglo regional y el reemplazo sectorial. Con el cierre de AHMSA, la industria metalmecánica se vuelve predominante. Estas empresas fueron atraídas por la producción de acero en la localidad, pero se han expandido y le dan cierto dinamismo a la economía local. Ocupan parte de la fuerza de trabajo calificada que por generaciones se ha formado en la localidad, a pesar de que una parte, la que estaba empleada en AHMSA, se ha convertido en redundante. Este enclave reconfigurado es alimentado solamente por capital privado, nacional o extranjero y, aunque hacen falta inversionistas para aumentar el número de parques industriales, el dinamismo que se ha logrado permite mantener la vocación industrial de Monclova.

Bluestone y Harrison (1982) citan a Schumpeter en relación a que una economía sana requiere de una perpetua reencarnación: “El viejo orden industrial, como un bosque con su ciclo de decadencia y renovación, debe llevar a cabo una constante transformación para proveer el sustento material para un nuevo empuje. Si esto no ocurre, la economía y la sociedad que la rodea se estancarán y eventualmente se desmoronarán” (Bluestone y Harrison, 1982: 9). En ese sentido, dada la estructura socioeconómica de Monclova, que empezó a modificarse cuando se privatizó AHMSA, la quiebra de la empresa no significa el fin del enclave de Monclova, sino una reconfiguración de su vocación acerera a una en la metalmecánica y una nueva alineación regional. Esta reconfiguración implica un periodo de transición. No se sabe si la empresa siderúrgica, una vez resuelto el proceso de la quiebra, volverá a abrir y cuál será su capacidad productiva. Es de suponer que tendría características diferentes —en torno al proceso productivo, el perfil de sus trabajadores y la organización de estos— a las conocidas previamente. Por lo pronto, es una pregunta abierta.

 

Metodología

La estrategia metodológica privilegia un componente etnográfico, al que se agrega información secundaria proveniente de algunas fuentes estadísticas y revisión hemerográfica. El enfoque etnográfico se ha construido con base en una serie de visitas a la ciudad de Monclova y su zona conurbada del año 2000 en adelante. Ambos autores han dedicado parte de su trayectoria —hasta 2012 por separado, después en conjunto— a la investigación de la industria siderúrgica y, en general, a la reestructuración económica y sus repercusiones a nivel regional. La información empírica que se ha recabado permite tener una perspectiva etnográfica y longitudinal.

En este texto, si bien influye esa visión a lo largo del tiempo, la principal información utilizada fue obtenida en un par de visitas breves, pero intensivas, en diciembre de 2024, a un mes de haberse anunciado la quiebra de AHMSA: primero fue un lapso de cinco días y después la última semana del año. La intención era observar y escuchar a diversos actores; para ello fue sumamente valioso conocer la ciudad, tener contactos previamente cultivados y captar su sentir ante la incertidumbre creada por el cierre de ese gigante de la siderurgia. En la primera visita se entrevistó a dirigentes sindicales del sector de autopartes, comunicadores independientes y trabajadores de AHMSA en activo en el momento del cierre, organizados en el Grupo de Defensa a Trabajadores de AHMSA. En la segunda visita de diciembre se realizaron diez entrevistas semiestructuradas a diversos actores, como funcionarios del municipio, trabajadores con responsabilidades de nivel medio, tanto activos al momento del cierre como recién jubilados, pero todos conocedores del proceso de trabajo y del funcionamiento de la empresa. Asimismo, se hicieron tres visitas a algunas de las entradas de AHMSA, conocidas como “puntos”, que han sido resguardadas, en protesta, por trabajadores en activo al momento de anunciar la suspensión de actividades. Se realizaron también múltiples conversaciones informales en nuestros recorridos por Monclova y el municipio conurbado de Frontera.

De manera complementaria, la información estadística incluida se basa, sobre todo, en los Censos de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y datos encontrados en el sitio de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero en México (Canacero). Asimismo, se revisó la prensa y también información que circula en las redes sociales, para estar al día de los acontecimientos recientes.

 

Monclova ante el cierre de AHMSA: el contexto

El afán modernizador de la directiva de AHMSA llevó a la ciudad de Monclova y a los trabajadores a un profundo y constante desgaste social ante las consecuencias del modelo privatizador de la empresa. Con los despidos, los hijos de los trabajadores perdieron la certeza en sus trayectorias laborales y la comunidad de Monclova enfrentó diversos costos sociales. En este apartado se hace referencia a algunos elementos que permitan comprender el contexto local en el momento del anuncio del cierre de AHMSA.

 
En la localidad: una tragedia que nadie quiere ver

Es necesario ubicar en el tiempo el momento observado en campo: inicialmente se anunció a los trabajadores a fines de 2022 que la empresa suspendería actividades, sin mayores detalles. En marzo de 2023 la empresa paró. Algunos de los obreros entrevistados indicaron que, si al menos les hubieran dicho que no había certeza de que la empresa volvería a abrir sus puertas, tal vez hubieran podido ahorrar. Luego, hubo muchas conjeturas y rumores porque no se establecieron canales de información provenientes de la empresa o del sindicato que despejaran todas las dudas que fueron surgiendo. El 6 de noviembre de 2024 supieron por los noticieros que una jueza federal ordenó la declaración de quiebra de AHMSA. Hubo revuelo otra vez, pero privó la desinformación sobre el procedimiento que se seguiría y cundió más la duda sobre la situación individual de cada trabajador.

Se comenta que con el cierre de AHMSA y el despido de alrededor de sus ocho mil trabajadores dejaron de circular 600 millones de pesos al año, que, para una ciudad de la dimensión de Monclova, resulta un serio problema económico. No obstante, durante el trabajo de campo, a primera vista, no se ve una comunidad deprimida ni con los males sociales propios de una ciudad en crisis por el cierre de su motor industrial. Los medios de comunicación tampoco dibujan a una ciudad con problemas. Algunos de los funcionarios municipales a los que se tuvo acceso hablan de “dar vuelta a la página” y buscar otras alternativas de desarrollo, aunque lamentan el cierre de AHMSA. Muchos trabajadores, sobre todo los más jóvenes, emigraron por trabajo a otras ciudades de México o de Estados Unidos.

En las calles y plazas de Monclova-Frontera inicialmente, en marzo de 2023, hubo protestas, como el cierre de vialidades y la demanda de expropiación de AHMSA. Pero ante el anuncio de la declaración de quiebra, las manifestaciones fueron más bien débiles, pues se fueron diluyendo en los dos años transcurridos desde el cierre de la empresa. Algunos trabajadores siguen apostados en tres de los accesos a AHMSA cuidando que no “saqueen la empresa”. En una de las entradas de AHMSA, en entrevista colectiva, un obrero dijo: “Somos unos cuantos trabajadores que seguimos cuidando el acceso a la empresa, pero en cualquier momento, si se requiriera [porque si nos avisan que se reabre la empresa] nos podemos reunir muchos trabajadores, estamos en contacto en nuestras redes sociales” (entrevista, 28 de diciembre de 2024).

Los trabajadores que se encontraban activos en el momento del anuncio de la suspensión de actividades de AHMSA, tienen actualmente un estatus indefinido; es decir, no son extrabajadores porque no se les ha notificado mediante un documento que se termina la relación laboral con la empresa, y tampoco han sido liquidados. Existe también un grupo de varios cientos de trabajadores que antes del cierre de operaciones habían realizado su trámite de jubilación, pero no alcanzaron a recibir el finiquito. Ellos se reúnen cada miércoles en la plaza principal de Monclova para demandar el pago por su retiro. El segmento de trabajadores, que se encontraban activos en el momento de la suspensión de actividades, próximos a jubilarse y que tienen entre 58 y sesenta años, son los más interesados en el futuro de la empresa, tanto por los importantes montos de dinero que AHMSA les adeuda como por la posibilidad de recontratarse en caso de una reapertura que les permita completar las semanas de cotización que marca la ley para la jubilación. Ellos no se van de Monclova porque saben que difícilmente conseguirían trabajo en otros lugares, por ello tienden a realizar trabajos de oficios en la metalmecánica de manera independiente o en alguna de las empresas del ramo instaladas en la región centro de Coahuila. En entrevista, uno de ellos comentó:

Ahorita estoy en una situación difícil. No tirando a precaria, pero sí difícil. A final de cuentas, a mí, en lo personal, y a la gente de mi edad, que eramos [sic] varios, nos pegó muy duro, por varias razones. Somos profesionistas en una edad en la que ya no te contratan tan fácilmente. No importa cuánta experiencia tengas, no importa cuánto conocimiento tengas, sí, sí puedes conseguir, pero ya no te contratan tan fácilmente. Y no te dan el nivel de ingresos, no tienes el nivel de ingresos que tenías (entrevista a empleado activo en el momento del cierre, 29 de diciembre de 2024).

Una preocupación adicional, si consiguiera otro trabajo, el nivel más bajo de sus ingresos repercutiría directamente de manera negativa en su pensión, toda vez que el monto mensual de ésta se calcula con base en el salario recibido al momento de jubilarse.

La perspectiva de los siderúrgicos entrevistados es que en Monclova hay una tragedia que nadie quiere ver: que hay que ir a los hogares de los trabajadores para sentir la tragedia del cierre de la empresa, traducida en la separación de familias por migración de los padres, despoblamiento de la ciudad, abandono escolar de los hijos de los trabajadores y suicidios. Uno de ellos nos compartió:

Veo caer soldados, ahorita de los pobres que se quedaron atrapados ahí [sin trabajo], sufren mucho las familias desintegradas, hay mucha desintegración aquí en Monclova a causa de eso. Ya saben que cuando no hay recursos, pues la mujer va a buscar y empiezan los problemas severos. [Por ejemplo] gente que se ha quitado la vida. Ahorita hay más de cuarenta obreros que han muerto en dos años [por] derrames cerebrales principalmente, infartos, imagínense la presión que tienen encima y que oigan o vean las noticias de no se ha arreglado nada, ni se va a arreglar. Empiezan los desórdenes, entonces es muy triste [lo que se vive en] Monclova (entrevista a trabajador activo en el momento del cierre, 21 de diciembre de 2024).

En una de las entradas de AHMSA, resguardada por algunos obreros, es muy impactante la imagen de las cruces blancas que han ido acumulando y que colocan sobre la malla que rodea a la empresa: una por cada uno de los compañeros que han fallecido en este periodo, a la espera de recibir buenas noticias. A fines de 2024, la cifra llegó a 41 obreros fallecidos.

El impacto social por el cierre de AHMSA se ha tratado de paliar un poco con frecuentes Ferias del Empleo en las que empresas de la región centro de Coahuila y del polígono Monterrey-Ramos Arizpe-Saltillo ofertan vacantes a los trabajadores de AHMSA buscando cubrir su déficit de mano de obra calificada.

 
El (disminuido) papel del sindicato minero

En las visitas realizadas a Monclova observamos que los locales sindicales de las secciones 147 y 288 estaban abandonados (se dice localmente que la sección 147, que corresponde a la planta número uno, fue saqueada después del anuncio de la cancelación de actividades de la empresa a fines de 2022). Las dirigencias sindicales no dieron la cara a los trabajadores en ese momento y no les informaban nada. Para comprender el impacto laboral y social del cierre de AHMSA es necesario conocer el porqué del papel pasivo del sindicato. La hipótesis explicativa es la destrucción del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM) que mantuvo la representación sindical durante el periodo de AHMSA como empresa estatal y en un lapso (1991-2009) como empresa privada.

El SNTMMSSRM es un sindicato que históricamente mantuvo una relación corporativista con el Estado, que permitió el control de los trabajadores mineros y siderúrgicos mexicanos. Durante un largo periodo coadyuvó a mantener la “paz laboral” desalentando el conflicto sindical medido en huelgas.

El sindicato minero fue pieza clave para la mediación de las demandas laborales de los trabajadores cuando AHMSA era propiedad estatal y también fue pieza clave en los planes de modernización de la empresa privatizada. En los grandes despidos en Altos Hornos de México de finales de la década de los 1980 actuó en dos direcciones. Por un lado, apoyó a la empresa paraestatal en los procesos de modernización y privatización, que implicaron reajustes de miles de trabajadores y, por otro lado, negoció liquidaciones ventajosas y permutas entre trabajadores, lo que explica, en parte, que no se presentara un estallido social.

También desempeñó una función clave en los planes de modernización de la empresa ya privatizada. En el periodo postprivatización el sindicato nacional minero y la empresa mantuvieron una relación armoniosa, expresada en el bajo nivel de conflicto sindical y en una fuerte colaboración con los planes de la empresa. El SNTMMSSRM fue bastante funcional a AHMSA, privada por un largo tiempo para hacer gobernable un negocio con miles de trabajadores.

Sin embargo, la relación se fue deteriorando a tal grado que en el 2009 derivó en una ruptura total y lo desplazó un sindicato de corte empresarial, el Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Conexos (SNDTMMSC). A pesar del debilitamiento del SNTMMSSRM el conflicto intersindical continuó con una férrea resistencia de trabajadores afines al sindicato minero nacional.

El SNDTMMSC representa un sindicato “proempresarial”: burocracias grandes y eficientes, con una visión pragmática y limitada de su papel de representación de los intereses de sus agremiados, controlados de arriba abajo, subordinados a la empresa.

El SNDTMMSC fue bastante funcional a los planes de modernización de AHMSA y, por supuesto, para enfrentar los diferentes momentos de crisis de la empresa. Para garantizar el apoyo de los trabajadores al sindicato empresarial, en un entorno de asedio de simpatizantes del SNTMMSSRM, la empresa autorizaba aumentos salariales por encima de la inflación y toleraba malas prácticas de los trabajadores, como el ausentismo, ineficiencias e indisciplinas, tal como lo comenta un exdirectivo de la empresa: “Al sindicato, desde mi perspectiva, siempre le tuvieron miedo, fuera uno o fuera otro. Había actitudes de algunos trabajadores que serían inaceptables en cualquier empresa privada. Entonces, se evitaban conflictos con el sindicato a cualquier costa” (entrevista, 18 de diciembre de 2024).

El origen patronal del SNDTMMSC explica su inacción en el proceso de cierre y quiebra de AHMSA. Desde el cierre de operaciones de la empresa, anunciado a fines de 2022, la dirigencia sindical no ha citado a asamblea a los trabajadores ni ha llevado a cabo acciones de resistencia. La inacción del sindicato llevó a un sector de trabajadores a desconocerlo como su interlocutor, pero los trabajadores han quedado atomizados y priva la falta de información respecto del proceso de quiebra y de su situación individual (Mexicano, 2024a).

 
Significado del cierre de AHMSA

Resulta doloroso o, al menos, muy frustrante para quienes están informados sobre el funcionamiento de AHMSA o trabajaban en la empresa —ingenieros, directivos y obreros— observar que “se dejó caer al gigante”, como uno de ellos caracterizó al cierre de la empresa. Si bien todos tienen sus propias explicaciones de lo que llevó a esta situación, en general hay consenso: el paro de labores anunciado a fines de 2022 y la orden de la declaración de quiebra por parte de una jueza federal el 6 de noviembre de 2024, no se debe a políticas macroeconómicas, como ocurrió cuando la empresa fue privatizada, en 1991, sino a la negligencia administrativa de su dueño y a lo que consideran la falta de voluntad política de las autoridades federales para intervenir y salvar esta fuente de empleo.

Como se ha documentado en diversos estudios (Yáñez-Chávez, 2002; Rojas, 2018; Cárdenas y Redonnet, 1998) la relevancia de AHMSA para Monclova se basa en diferentes aspectos:

  1. Constituía la principal generadora de empleo en la región centro del estado de Coahuila, no sólo por la cantidad —ocho mil familias resultaron afectadas de manera directa, más quienes se beneficiaban del empleo indirecto que también generaba ahms— sino porque las condiciones de empleo eran de las más decorosas y codiciadas en la ciudad.
  2. Con el cierre, se pierde la posibilidad de que los jóvenes y las futuras generaciones ingresen a la siderúrgica, desarrollen su vida profesional ahí y gocen de condiciones favorables de trabajo.
  3. Se pierde la oportunidad de seguir fomentando la creación y desarrollo de pequeñas, medianas y grandes empresas de la metal-mecánica y la minería. Para establecerse en Monclova, esas empresas evaluaban la ventaja comparativa de estar en el mismo lugar en que se producía el acero.
  4. La liquidación de AHMSA significa la pérdida de una clase obrera con una historia de ochenta años. Cerrar una siderúrgica integrada es la pérdida de trabajadores y profesionales altamente calificados. Se pierde todo el conocimiento en toda la logística, desde la operación de las minas, el transporte del material, la producción del acero y laminados, así como la comercialización de los productos.
  5. AHMSA se mantenía como la única empresa siderúrgica integrada, de capital nacional, pues era propietaria de sus fuentes de materia prima, como el carbón y el material ferroso que transportaba con sus medios desde otras regiones. También desarrolló algunos procedimientos para ser autosustentable, por ejemplo, reciclaba gases tóxicos generados durante su proceso productivo.
  6. El paro de los altos hornos que, desde la fundación de la empresa a inicios de la década de 1940, nunca habían dejado de trabajar, al permitir que se apagaran, simbólicamente implicó que el “gigante” que rompió récords de producción en 2016 y con ello se convirtió en la principal empresa siderúrgica en América Latina, se desmoronara.
  7. En resumidas cuentas, siguiendo a Sergio Zermeño (2010), la liquidación de AHMSA significa una pérdida de energía material y social en la región centro de Coahuila, y en general para México. Se pierde un proyecto industrial que se levantó mediante una inversión considerable de dinero y con la visión a futuro de la importancia de contar con una industria básica para el crecimiento de otras. Se pierde también la posibilidad de producir mercancías de acero con valor agregado, recordando que las otras dos grandes acereras establecidas en México son de capital transnacional, la italo-argentina Ternium y la india ArcelorMittal.

Permitir o no intervenir para evitar el cierre de una fuente de un factor productivo básico, como el acero, se vuelve muy difícil de entender. Se esperaría que el país buscara la autosuficiencia, especialmente en las actuales condiciones —a inicios de 2025— de amenazas y aplicación de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos.

 

¿Por qué Monclova no colapsó? Algunas hipótesis

En este último apartado se presenta una serie de hipótesis de por qué no se ha deprimido la economía de Monclova ante el cierre de AHMSA, como ocurrió durante la década de 1990. La hipótesis general es que la estructura socioeconómica de Monclova y su zona conurbada empezó a cambiar cuando la empresa fue privatizada y, de esa forma, también el enclave siderúrgico empezó a reconfigurarse. Algunos de los cambios se dieron de manera inmediata, pero otros se pudieron observar sólo con el paso de los años. Si bien puede haber otros factores explicativos, por cuestiones de la información disponible y por la temporalidad de los acontecimientos, éstas son algunas de las hipótesis que se alcanzan a vislumbrar.

 
Regionalización económica

Los efectos de la quiebra de AHMSA en la comunidad se pueden dimensionar más nítidamente comprendiendo la inserción del enclave acerero y metal-mecánico de Monclova en la economía regional internacional. Todo indica que la vinculación regional con Estados Unidos sostiene el dinamismo económico del enclave aun con el cierre de AHMSA; sin embargo, el futuro es incierto por las políticas de aranceles al acero de la actual administración de Trump.

Cuando AHMSA fue privatizada, en 1991, aunque México participaba en acuerdos económicos internacionales, como el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), todavía no se firmaba el Tratado de Libre Comercio, y el acero estaba protegido. Actualmente, en un contexto de integración regional de las economías, el enclave acerero y metalmecánico de Monclova está fuertemente integrado a Estados Unidos.

En ese sentido, es de esperar que la producción del acero en México, uno de los componentes principales para la industria automotriz, tenga un comportamiento regional. Según información de la Canacero la exportación de productos terminados hacia Estados Unidos en 2023 fue de 77.5%, en tanto que las importaciones del vecino del norte fueron de 32.5%, seguido por Corea del Sur, con 15.5% (Canacero, 2024).

En lo que respecta a la región Monclova-Frontera, las principales ventas internacionales de 2023 fueron: 1) remolques y semirremolques para cualquier vehículo, los demás vehículos no automóviles y sus partes ($86.6 millones de dólares [mdd]); 2) alambres y cables eléctricos ($77.6 mdd), y 3) maquinaria, partes de escaleras mecánicas, transportadores, cabrestantes y similares ($54.3 mdd). El principal destino de las ventas internacionales en 2023 fue Estados Unidos con el 97.9%, seguido de Brasil y Canadá (Data México, 2024).

Por otra parte, las principales compras internacionales de Monclova-Frontera en 2023 fueron: 1) partes de vehículos para vías férreas ($171 mdd); 2) productos laminados de hierro o sin alear ($154 mdd), y 3) válvulas y artículos similares para tuberías, cubetas o similares, incluidas las válvulas reductoras de presión y las válvulas controladas termostáticamente ($29.4 mdd). Los principales países de origen de las compras internacionales en 2023 fueron Estados Unidos ($482 mdd), China ($94.1 mdd) y Corea del Sur ($17.4 mdd).

 
Polígono económico Monclova-Ramos Arizpe-Saltillo-Monterrey

La paulatina apertura comercial de México hacia finales de la década de 1980 derivó en una reconfiguración territorial nacional. Unas regiones se desindustrializaron, mientras otras se industrializaron. Para el caso del estudio que nos ocupa se configuró el corredor industrial automotriz Saltillo-Ramos Arizpe-Monterrey, convirtiéndose en el principal centro automotriz del noreste de México, con fuertes vínculos regionales con Estados Unidos. Monclova se vinculó a ese corredor industrial cuando en ella se instalaron algunas empresas de autopartes como Teksid y Nemak.

Esta integración territorial, que podemos denominar como “polígono económico”, es la base estructural mediante la cual el enclave de Monclova ha sorteado el impacto social de las continuas crisis de su principal motor industrial. Una parte de la demanda de mano de obra de este polígono se sostiene, en parte, por la fuerza de trabajo calificada de Monclova, sobre todo en la industria. Por eso es frecuente observar en la ciudad la presencia de reclutadores de empresas de Ramos Arizpe, Saltillo y Monterrey en busca de trabajadores calificados.

En el contexto del proceso de quiebra de AHMSA, algunas de las entrevistas realizadas refieren a situaciones de migración laboral dentro de dicho polígono económico. La siderúrgica italo-argentina Ternium México, localizada en Monterrey, ha sido receptora de obreros y técnicos altamente calificados. Al respecto, un supervisor de AHMSA entrevistado dijo: “Ternium está agarrando a todos, de todos los niveles”. Esto es posible por la capacitación que adquirieron: “conocen muy bien los procedimientos sobre un proceso complejo, o sea, la producción de acero”. También soldadores, paileros, tuberos, ayudantes que se quedaron sin trabajo debido al cierre de AHMSA, fueron reclutados para trabajar por medio de constructoras de Monterrey, para las obras de construcción de la presa Libertad en 2023. Es decir, este polígono económico ha servido, literalmente, como válvula de escape a la fuerza de trabajo de Monclova, joven y capacitada, que quedó a la deriva.

Además, la conexión con dicho polígono económico permite a los habitantes de Monclova acceder a bienes y servicios de los que carece. Por ejemplo, en el sector educativo los jóvenes monclovenses que buscan construir trayectorias profesionales fuera de la industria acerera y metal-mecánica, migran a Monterrey o Saltillo para cursar licenciaturas en las universidades públicas y privadas. Muchos de los jóvenes egresados se insertan en el mercado laboral de las dos ciudades capitales. Caso similar ocurre en el sector salud. Al carecer de una robusta infraestructura hospitalaria especializada tanto pública como privada, los monclovenses se trasladan a Monterrey y Saltillo para acceder a la atención especializada.

 
Los clusters derivados del acero

En Monclova, desde que AHMSA se creó, se estimuló el desarrollo de otras empresas, cuyo insumo principal fue el acero. Actualmente las autoridades locales de fomento económico llaman clusters a una serie de empresas de diverso tamaño que se pueden clasificar en tres grandes grupos: el de la rama metal-mecánica, el automotriz y el del acero mismo. Estas empresas, distribuidas en la zona metropolitana, imprimen un importante dinamismo, pues generan empleo y, a su vez, atraen el establecimiento de otras empresas de esos ramos y de servicios asociados.

Hasta antes del cierre de AHMSA, era eficaz la oferta de contar con la producción de acero in situ, de modo que las empresas que llegaran a instalarse en la zona, además de pedir al proveedor de acero las especificaciones que sus productos requerían, también ahorraban el costo del flete. Sin embargo, que el suministro de acero y laminados de AHMSA fue gradualmente sustituido por importaciones internacionales desde 2015.

Estos clusters asentados en Monclova dejaron de depender por completo del acero monclovense, apoyándose en las importaciones de acero provenientes de China, India y Rusia en un contexto de sobreproducción de acero en el mundo que venía desde el 2010. Hasta ese año, el 50% de la demanda nacional de acero era atendida por la industria mexicana, cifra que se redujo al 25%, con el otro 75% importado principalmente de China en 2015 (Notimex, 2016). En la actual coyuntura de liquidación de AHMSA, empresas norteamericanas se aprestan para cubrir la demanda de acero. Tal es el caso de la empresa estadounidense Esmark Steel International, que busca introducir veinte mil toneladas de acero mensual a nivel regional (Mexicano, 2024a).

 
Servicios y comercio

Uno de los aprendizajes que dejó la profunda depresión económica posterior a la privatización de ahma fue la necesidad de no depender de una sola empresa. Diferentes actores, como autoridades y empresarios, han señalado la activa búsqueda en que se involucraron para que la economía local se diversificara (Rojas, 2018).

Además de ello, hubo dos tendencias que confluyeron y dieron a Monclova otra imagen y, en efecto, otra estructura socioeconómica. Por una parte, aunque la vocación industrial sigue siendo central, ésta perdió peso relativo en el total y lo ganó el sector terciario, es decir, de servicios y comercio. Rojas (2018: 321), con base en datos censales, observa que la industria pasó de ocupar del 49.7% de la fuerza de trabajo en 1990 al 36.8%. en 2010; en contraparte, el sector terciario creció a una velocidad importante, pues en 1990 abarcaba a un 45.9% de la fuerza de trabajo y llegó al 60% en 2010. Lamentablemente, no fue posible obtener cifras más recientes para el ámbito municipal, pero se puede afirmar que una tendencia como ésta, difícilmente se revertiría. Pero resulta interesante que, contra lo que se observa en otras ciudades del país, Monclova se mantiene como una ciudad manufacturera y, a pesar de que el sector terciario ha ganado terreno, en Monclova se crean empleos protegidos por la seguridad social, pues la tasa de afiliación total superaba el 87% en 2020.modal html=Un conteo posterior a la resolución de la quiebra en AHMSA tal vez arroje cifras diferentes.}4{/modal}

La segunda tendencia, que corresponde con las cifras relativas al sector terciario, es que los inversionistas han detectado que Monclova hoy en día es un polo de consumo de la región centro-norte de Coahuila. Es posible que la ubicación geográfica de la ciudad la convierta en entrada y salida de la frontera norte, pero el hecho es que se ha invertido en franquicias internacionales, grandes supermercados, agencias de autos de diferentes marcas y un centro comercial. También se ha invertido en infraestructura urbana. Todo ello ha transformado el paisaje de la ciudad. Adicionalmente, el sector de los servicios y el comercio es el que mayor cabida da a las mujeres y en Monclova ha crecido la participación económica femenina, de modo que en 2020 ellas representaban el 37.6% del total de la fuerza de trabajo en la ciudad.

 

Conclusión: el porvenir de Monclova está abierto

La certidumbre que caracterizó a la sociedad monclovense en una parte importante de su historia se fragilizó por el cierre de AHMSA y la reconfiguración de su identidad de enclave siderúrgico. Dicha reconfiguración, como se argumenta en este artículo, obedece a un cambio de su vocación industrial hacia la metalmecánica. Con este cambio se fragiliza el vínculo regional con el centro del estado, pues los nuevos lazos con la región industrial del sureste del estado, quedan subordinados a la dinámica industrial de Saltillo y Ramos Arizpe. El enclave continúa, pero adquiere otro significado.

Dadas las implicaciones del cierre todo indica que un porcentaje importante de la población económicamente activa fragilizó su condición salarial al recurrir a la salida de emplearse en la informalidad laboral o en empleos formales sin estabilidad laboral. También es de esperar que esté en ciernes una creciente descolectivización en Monclova, pues al desaparecer la empresa, el principal y más numeroso sindicato de la ciudad dejó de existir.

Las hipótesis que aquí se presentaron como posibles respuestas del por qué la ciudad de Monclova no colapsó ante el cierre de AHMSA, son oportunidades, no provocadas ni planeadas, que están redefiniendo la trayectoria del enclave. Sin embargo, al tratarse de un proceso aún en curso, los resultados son inciertos. El realce de Monclova, además de los actores sociales, económicos y políticos, depende de un contexto político que propicie oportunidades favorables para la ciudad.

Con el cierre de AHMSA en 2024 no solamente se pone en entredicho el rumbo y el alcance de la vocación industrial de Monclova, sino que también se trastoca la vida de miles de trabajadores y sus familias. Este artículo apenas ha develado la punta del iceberg, pues aún no se conoce la resolución de la quiebra de la empresa y, dada su trascendencia, ya sea que se reabra, o no, el porvenir de Monclova está abierto.

Algunos de los escenarios sobre su porvenir parecieran ya estar dibujados. Uno podría estar orientado a fortalecer su vocación industrial de la metalmecánica formada en el transcurso de ochenta años, con una clase trabajadora conocedora de los oficios de soldadura, pailería, tubería. Una clase obrera que se asemeja a los sujetos que narra E. P. Thompson (1966) que enfrentaron los valores emergentes del liberalismo y de la política económica liberal con sus conocimientos, costumbres y tradiciones. Esta identidad no fue simplemente barrida, sino más bien la base para la acción y la reacción a las formas sociales y económicas del capitalismo emergente.

Otro de los escenarios posibles en el porvenir de Monclova, quizás el más probable, es una identidad híbrida en la que subsiste la vocación acerera con la reapertura de algunos de los procesos productivos de la siderúrgica y un desarrollo paralelo del sector de comercio y servicios, proceso acompañado con la instalación de una marginal industria maquiladora.

 

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Recibido: 18 de abril de 2025
Aceptado: 22 de octubre de 2025

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